Si notas que el retenedor fijo se ha despegado, se mueve o empieza a rozarte, no lo dejes pasar. En estos casos, conviene revisar la situación cuanto antes. Un retenedor fijo despegado no siempre duele, pero sí puede perder eficacia. Y si deja de hacer bien su función, aumenta el riesgo de que se altere la posición de los dientes.

¿Cómo identificar si el retenedor fijo está mal puesto?

No siempre es evidente. Hay casos en los que el retenedor se despega por completo en uno de los extremos, pero otras veces solo se afloja en una pequeña zona y la única señal es una molestia nueva.

Puede que al pasar la lengua notes una parte levantada, que el alambre roce más de lo habitual o que empiece a pinchar. También puede ocurrir que el hilo dental se enganche en un punto concreto o que sientas que uno de los dientes ya no está exactamente igual que antes.

Diferencia entre un retenedor mal ajustado y la adaptación inicial

Durante los primeros días después de colocarlo es normal notar una sensación extraña. La lengua tarda un poco en acostumbrarse y puede haber una ligera molestia al hablar o al tocarlo. Esa adaptación inicial suele durar poco.

Sin embargo, si te molesta de repente después de haberlo llevado bien durante semanas o meses, ya no se trata de adaptación. En ese caso, puede que el retenedor se haya soltado en algún punto o que el alambre haya cambiado de posición. Tampoco es normal que pinche, que raspe continuamente o que una parte sobresalga más de lo habitual.

Qué hacer ante un aparato fijo despegado

Si el retenedor se ha soltado, no intentes colocarlo por tu cuenta. Tampoco conviene presionarlo con los dedos ni moverlo con la lengua para intentar arreglarlo. Lo más útil en este caso es contactar con la clínica de ortodoncia especializada y explicar qué ha pasado: si se ha despegado del todo, si solo se ha levantado una parte o si además está causando rozaduras.

Por qué nunca debes intentar pegarlo en casa

Aunque parezca tentador resolverlo rápido, nunca debes intentar pegar un retenedor en casa. Los adhesivos domésticos no están preparados para estar dentro de la boca, pueden irritar tejidos y no van a fijar el aparato de forma segura.

Además, el problema no siempre es solo que se haya despegado. A veces el alambre se ha deformado, la zona necesita limpiarse bien antes de recolocarlo o incluso puede haber empezado un pequeño movimiento dental. Por eso, la reparación debe hacerla siempre un profesional.

Pasos a seguir si el retenedor se levanta parcialmente

Si el alambre sigue pegado en una parte pero se ha levantado en otra, lo primero es no tocarlo. No tires de él, no intentes cortarlo y no lo fuerces para volver a pegarlo al diente.

Después, pide una revisión y explica exactamente lo que notas. Si el retenedor pincha, roza la lengua o molesta al cerrar la boca, conviene indicarlo para que valoren la urgencia. Mientras tanto, mastica con cuidado y evita alimentos que puedan terminar de despegarlo.

Consejos para evitar que se mueva o se rompa

La mejor forma de prevenir problemas con el retenedor fijo es cuidarlo bien cada día. No hace falta hacer nada complicado, pero sí ser constante con la higiene y evitar hábitos que puedan dañarlo.

Para reducir el riesgo de que el retenedor fijo se despegue o se dañe, conviene:

  • Evitar morder hielo.
  • No morder bolígrafos u otros objetos duros.
  • No morderse las uñas.
  • Tener cuidado con alimentos muy duros o crujientes.
  • Mantener una buena higiene diaria alrededor del retenedor.
  • Fijarse en pequeños cambios, como que el hilo dental se enganche.
  • Revisarlo si notas una zona distinta al pasar la lengua.
  • Acudir a las revisiones de mantenimiento indicadas por el ortodoncista.

La importancia de las revisiones de mantenimiento

Las revisiones sirven para comprobar que el retenedor sigue bien pegado, que no se ha deformado y que no está dificultando la higiene. También ayudan a detectar a tiempo pequeños despegados que el paciente a veces no nota al principio.

Además, revisar el retenedor con regularidad permite actuar antes de que un problema pequeño termine afectando a la posición de los dientes. Y eso es importante, porque una vez que el retenedor deja de funcionar correctamente, los cambios pueden empezar sin dar demasiadas señales al principio.

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